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El nuevo desorden global y la oportunidad para México

  • Foto del escritor: Antonio Ortiz-Mena
    Antonio Ortiz-Mena
  • 26 feb 2025
  • 3 Min. de lectura

Actualizado: 21 jul 2025

Columna invitada

26 de febrero de 2025
Autor: Antonio Ortiz-Mena
Fuente: El Heraldo

México representa una pieza clave para mantener la competitividad de la región frente a otros bloques comerciales.

Antonio Ortiz Mena / Columna invitada / El Heraldo de México Foto: Especial
Antonio Ortiz Mena / Columna invitada / El Heraldo de México Foto: Especial

El panorama económico global ha cambiado gradualmente en las últimas dos décadas y, drásticamente, los últimos meses. La estabilidad proporcionada por organismos como la Organización Mundial del Comercio (OMC) y la estabilidad en las relaciones comerciales entre aliados ha dado paso a un entorno altamente incierto, fragmentado y proteccionista.


Este "nuevo desorden global" se caracteriza por la creciente rivalidad entre Estados Unidos y China; el cuestionamiento a las instituciones internacionales como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y la Organización Mundial de Comercio; el creciente nacionalismo económico y proteccionismo, y la revolución tecnológica de la inteligencia artificial.


La segunda administración de Donald Trump apuesta por una política comercial basada en la imposición de aranceles, inclusive a sus principales socios comerciales, haciendo caso omiso de sus compromisos internacionales. Sin embargo, en este nuevo desorden, México tiene ante sí una oportunidad para posicionarse como un actor económico clave a nivel global.


La política comercial del presidente Trump, centrada en la imposición de aranceles, debe ser entendida en tres vertientes. Primero, como un medio para lograr un “comercio justo”, es decir, equilibrar la balanza comercial de Estados Unidos. Segundo, como una herramienta para impulsar la reindustrialización de ese país y, finalmente, para incrementar la recaudación fiscal ante la intención de reducir las tasas impositivas. Por ello, se debe entender que los aranceles serán una medida que se utilizará de manera recurrente durante los próximos cuatro años.


El proteccionismo comercial toma como base, entre otras consideraciones, la seguridad nacional contempladas en dos leyes: la Sección 232 de la ley de Expansión Comercial de 1962 (Trade Expansion Act of 1962) y la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (International Emergency Economic Powers Act). Como ejemplo, tenemos la imposición de aranceles al aluminio y al acero en 2018, los cuales tuvieron un impacto modesto en el aumento de la producción nacional de aluminio y acero en EU, pero un costo significativo, incluyendo una pérdida estimada de aproximadamente 75,000 puestos de trabajo en la industria manufacturera de ese país y una gran incertidumbre para la inversión extranjera y el comercio internacional.


El impacto de nuevas medidas proteccionistas sobre México y Canadá también podría ser significativo debido a la profunda integración económica que el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) generó a lo largo de casi tres décadas. Después del proceso de renegociación durante la primera administración de Donald Trump en el año 2020, el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) entró en vigor con una ampliación a 34 capítulos. Dentro de los cambios, se contempla una próxima revisión para julio de 2026, la cual podría implicar cambios sustantivos y podría ocurrir antes de lo estipulado.


Con un comercio que representa más del 30% del Producto Interno Bruto (PIB) mundial, Norteamérica es una de las regiones económicamente más dinámicas, con una profunda integración de cadenas de suministro, los dos principales socios comerciales de EU a nivel mundial, con México en primer lugar y Canadá en el segundo. La fuerte interdependencia y conexión económica entre los tres países de América del Norte los obliga a encontrar soluciones negociadas para brindar estabilidad al comercio e inversiones en la región, sobre todo en el entorno internacional de incertidumbre.


Si bien está claro que cada nación tiene el derecho y la responsabilidad de proteger sus intereses de seguridad nacional y hacer frente a las prácticas comerciales desleales, la colaboración de Estados Unidos con sus dos vecinos es crucial para mantener la competitividad, especialmente en sectores vitales como la industria automotriz, que beneficia a los trabajadores y consumidores de los tres países y permite a la región ser competitiva en sus exportaciones a terceros mercados. En este contexto, México representa una pieza clave para mantener la competitividad de la región frente a otros bloques comerciales.


Con el apoyo de la Dra. Rocío Rivera, AOM Advisors.

Por Antonio Ortiz-Mena, Presidente del Comité Técnico de Estrategia del T-MEC de COMCE


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